sábado, 25 de marzo de 2017

Theresia F. nacida Hodosi

Theresia F. en 1946
© IKF/Familia F.

Theresia F. nacida Hodosi vino al mundo el 25 de mayo de 1917 en Budapest, capital de Hungría, en el seno de una familia Romaní. Poco sabemos de su infancia y adolescencia, tan solo, que se trasladó junto a su familia hasta Rattersdorf, en la región de Burgenland (Austria), localidad situada a unos 90 kilómetros de Viena.

Con posterioridad, Theresia, acompañada de Hans Malach, se trasladó a vivir a Viena. En 1940 tuvo lugar el nacimiento de su hijo.

Hans Malach fue reclutado por la Wehrmacht para luchar por Alemania durante la II Guerra Mundial. Mientras tanto, el 26 de marzo de 1943, Theresia fue detenida en la Ettenreichgasse, 10 en el décimo distrito de Viena y conducida a la prisión de la policía de Rossauerlände por haber nacido Gitana. Unos días más tarde la deportaron junto a su hijo y otros Romaníes hasta el campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia. Allí le tatuaron el número de prisionera Z-6330. Su hijo de tres años y Theresia fueron internados en el “Zigeunerfamilienlager“ en el sector BIIe de Birkenau.

En julio de 1944, los transfirieron en un convoy con destino al campo de concentración de Ravensbrück. Mientras se encontraban prisioneros en ese campo, su marido Hans murió en el Frente de Noruega luchando por el ejército alemán. También, sus padres sucumbieron enfermos de tifus en el "Campo Gitano" de Lackenbach.

El 2 de marzo 1945, Theresia y su hijo, de nuevo sufren otro traslado, en esta ocasión al campo de concentración de Mauthausen en Austria, transcurridas dos semanas las SS los conducen junto con 692 mujeres y niños, al campo de concentración de Bergen-Belsen. Finalmente, el Ejército Británico libera el campo el 15 de abril de 1945. Por fin son libres, madre e hijo regresan a Viena.

En la década de los cincuenta Threresia contrajo matrimonio.

En los setenta se convirtió en abuela. A lo largo de toda su vida Theresia sufrió las consecuencias del tiempo transcurrido en los campos de concentración y padeció diversas dolencias relacionadas con todo el sufrimiento vivido: problemas en un tímpano, a consecuencia de un golpetazo, de uno de los vigilantes que custodiaban a los prisioneros, recibido en su oído derecho; problemas en sus huesos por el hambre que pasó en los campos. En los años setenta, Theresia recibió un certificado por el que se le reconocían sus lesiones en la guerra.

Theresia F. en 1972
© IKF/Familia F.

En 1987, le fue diagnosticado cáncer de huesos y le amputaron ambas piernas. Theresia F. falleció a la edad de 84 años. 

Fuentes:

- Theresia F. ÖsterreicherInnen im KZ Ravensbrück. Institut für Konflikt Forschung.
- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. 
K.G. Saur, New York. 1993. Volumen I. Páginas 434-435.

martes, 28 de febrero de 2017

Nicolae Caldarar

Nicolae Caldarar
© European Commission

Nicolae Caldarar nació en 1934 en el seno de una familia Romaní en Cârța, Rumanía.

            La historia de Nicolae es la narración del trágico destino de más de 25.000 ciudadanos rumanos de origen Gitano, que el gobierno del Mariscal Ion Antonescu deportó al territorio soviético entre los ríos Dniester y Bug (región de Transnistria), un área en ese momento bajo el control rumano de ocupación.

En 1942, Antonescu promulgó una ley muy influenciada por las directrices y presiones alemanas con el objeto de deportar a los Gitanos del país. Las deportaciones hacia Transnistria comenzaron el 1 de junio de 1942, formaron parte de este primer contingente, los Gitanos nómadas. La segunda fase incluyó la deportación de Gitanos sedentarios, aquellos considerados por las autoridades rumanas como "indeseables", ésta etapa comenzó en septiembre de 1942 y afectó a un total de 12.497 personas.

En septiembre de 1942 gendarmes locales y soldados alemanes rodearon a todos los Romaníes que vivían en Cârța. Los obligaron a abandonar sus hogares, coger lo poco que pudieran llevar encima y caminar hasta Brasov, a unos 100 kilómetros de distancia. Había comenzado su deportación, el viaje al infierno. Nicolae contaba ocho años de edad.

Tres largos meses pasaron en el camino, la columna de Romaníes era custodiada constantemente por gendarmes, el modo de proceder era el siguiente; partían de un pueblo vigilados por los policías locales hasta que llegaban a la siguiente localidad, en ese lugar los gendarmes del pueblo anterior los entregaban a los policías del pueblo al que acababan de arribar, así fue hasta que finalmente llegaron a orillas del río Bug. Nada más llegar los gendarmes les requisaron  las escasas pertenencias que portaban los prisioneros, después ubicaron a los prisioneros en un campo cercano al río, alojados en bunkers -refugios excavados en el mismo suelo- o tiendas, del campo no podían salir fuera, así, en esas duras y terribles condiciones permanecieron durante dos meses. 

Niños en Transnistria.
© Vocea Romilor

Ocasionalmente, los guardias permitían a las mujeres ir a buscar comida, existía un mercado cerca del campo, en el que los lugareños llevaban alimentos a trueque con lo poco que los gendarmes les habían dejado a los prisioneros.... Tras el paso de estos primeros meses en aquel infierno, a instancias de los policías, reubicaron a los prisioneros en un nuevo lugar… todo sucedió en mitad de una oscura y fría noche de invierno, primero los trasladaron hasta un bosque, durante este traslado unas doscientas personas perecieron a consecuencia de las bajas temperaturas. Al amanecer de la mañana siguiente, los que sobrevivieron llegaron hasta un pueblo cercano, lugar en el que permanecieron durante dos largos años.

Nicolae Caldarar, en Transnistria, ese lugar de infausto y terrible recuerdo para los Gitanos del mundo, perdió a muchos de sus familiares; sus abuelos, dos tías y tres tíos. Nicolae recuerda que en el cementerio del pueblo, los gendarmes obligaron a los prisioneros a excavar una profunda fosa con el objeto de enterrar a todos los que iban falleciendo, muertos en una tumba sin nombre, en un lugar olvidado. Nunca ha podido olvidar el frío, el hambre, las enfermedades, el miedo…

Una mañana de 1944, al cabo de dos años, todos los guardias se marcharon. En ese momento, Caldarar y sus compañeros prisioneros comprendieron que por fin eran libres, que podían marcharse de aquel sitio. Caminaron y caminaron sin un rumbo fijo, hasta que, se encontraron con unas vías de ferrocarril, las siguieron y llegaron hasta una estación de tren. En el camino de regreso muchos cayeron asesinados por las bombas. A Nicolae Caldarar lo hirieron en una pierna, pero tuvo la suerte de sobrevivir.

Entre el verano de 1942, cuando comenzaron las primeras deportaciones a la región bañada por el río Bug, y la primavera de 1944, cuando los sobrevivientes regresaron, aproximadamente 11.000 Romaníes perdieron su vida en Transnistria.

Costel Nastasie, Nicolae Caldarar (Sobreviviente Romaní) 
y Serban Catalin
© European Commission


Fuentes:
- La historia de los Romá de Cârta. Comisión Europea. Actos con motivo del 27 de enero de 2016 “Día del Recuerdo del Holocausto” e Inauguración de la exposición de Yahad - In Unum “Memoria Romaní” 14 de marzo de 2016.
- The deportation of the Roma and their treatment in Transnistria. Yad Vashem.
- Ando Bugo: The Romani Holocaust in Transnistria. Michelle Kelso.
- Recognizing the Roma: a study of the Holocaust as viewed in Romania. Michelle Kelso. A dissertation submitted in partial fulfillment of the requirements for the degree of Doctor of Philosophy (Sociology) in The University of Michigan 2010.
- Tragedia romilor deportati in Transnistria, 1942-1945 Radu Ioanid, Michelle Kelso, LuminiŃa Cioabă (coord.), Mărturii şi documente, Iaşi, ed. Polirom, 2009
- Deportarea Rromilor in Transnistria. Documente de archiva.
- Documente privind deportarea tiganilor in Transnistria. 2 volúmenes. Editura enciclopedica. Editado por Viorel Achim.

sábado, 21 de enero de 2017

Hilda Stolte nacida Hulda Franz

Hilda Stolte
© Vernetztes Erinnern Hildesheim

La ciudad de Hildesheim juega un papel importantísimo en la historia de los Romaníes alemanes: La evidencia más antigua de la presencia de Gitanos en Alemania es una declaración oficial de Hildesheim del año 1407. En esta localidad, Hilda Stolte, nacida Hulda Franz, vino al mundo el 10 de enero de 1931. Su madre, de origen Sinti, la abandonó pocos días después de su nacimiento. La pequeña quedó acogida en un Hogar, los médicos le detectaron que sufría de diabetes. Finalmente, una familia de Hildesheim con domicilio en la calle Neustädter Markt número 5, los Stolte, adoptaron a la chiquilla Sinti. Gracias al cariño y al amor de esta familia, Hilda Stolte pasó una infancia feliz.

Su hermanastra Edith (actualmente Nawroth), 
su madre adoptiva Else y Hilda Stolte.
© Hildesheim

La situación empeoró, para nuestra jovencita de doce años, a comienzos de 1943. Su madre adoptiva recibió una citación de la policía para que acudiera con Hilda a la comisaría en la Hermann Göring Haus. Allí tomaron las huellas dactilares y recopilaron diversos datos sobre la niña, además, obligaron desde ese momento a que una vez por semana, madre e hija, se presentaran en la comisaría.

Comisaría de policía “Hermann Göring Haus” 
en Hildesheim
© Vernetztes Erinnern Hildesheim

La Aktion contra los Romaníes de Hildesheim comenzó el 1 de marzo de 1943 con la detención de 57 Sintis de toda la región (20 personas de Hildesheim, 14 de Göttingen, 8 de Holzminden, 15 del distrito de Peine). Las detenciones fueron llevadas a cabo en sus respectivos hogares o en sus lugares de trabajo. Entre los detenidos, 33 eran menores de 14 años, entre estos se encontraba nuestra Hilda que fue detenida en su casa por dos oficiales de la Gestapo. Los Gitanos retenidos en Hildesheim fueron internados en la prisión policial de la Herman Goering Haus. Su madre adoptiva visitó a Hilda en la prisión el 2 de marzo intentando por todos los medios sacarla de allí, pero el gozne del destino volvió a girar… y ese mismo día, los policías subieron a los detenidos en autobús y los trasladaron hasta la estación de trenes de Brunswick. Después de un largo viaje en tren en un vagón de pasajeros de tercera clase que duró casi dos días, Hilda y el resto de deportados Romaníes llegaron en mitad de la más oscura de las noches al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia. Allí, nuestra Hilda, quedó registrada con el número de prisionera Z-563 tatuado en su antebrazo y posteriormente recluida en el campo para Familias Gitanas en el sector BIIe de Birkenau. Las condiciones catastróficas del campo, el hacinamiento, las enfermedades y epidemias, el hambre, su diabetes…

El 14 de junio de 1943 Hilda Stolte, nacida Hulda Franz murió en Birkenau.

            El 14 de marzo de 2011 Gunter Demnig en un emotivo acto colocó un stolperstein en Hildesheim en memoria de Hilda Stolte.

Gunter Demnig coloca el stolperstein en memoria 
de Hilda Stolte. De pie con un ramo de flores 
Edith Nawroth.
© Hildesheim

Fuentes:
- Die Verfolgung der Zigeuner (Sinti und Roma) in der NS-Zeit : Laubmann Weiss, die Familie Petermann und Hulda Franz (Hilde Stolte). Angelika Weiss. Hildesheim [Berthold-Mehm-Stiftung], 2005
- Hildesheim im Nationalsozialismus. Die Deportation der Sinti aus Hildesheim im März 1943.
Hans-Dieter Schmid - Hildesheim 2002.
- Und plötzlich kam meine Schwester nach Auschwitz… Hilda Stolte - Die Geschichte  eines Hildesheimer Mädchens. Edith Nawroth, Hildesheim 2005.
- Biografía de Hilda Stolte. Texto de Klaus Schäfer.
- Hildesheim im Nationalsozialismus. Aspekte der Stadtgeschichte. Una exposición en línea del Departamento de Historia de la universidad de Hannover en colaboración con el Stadtarchiv de Hildesheim coordinados por el Dr. Hans-Dieter Schmid y con el trabajo de un grupo de estudiantes. 2002. Páginas 30-33.
- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. K.G. Saur, New York. 1993. Volumen II. Páginas 62-63.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Katharina Horvath

Katharina Horvath en 
los años cincuenta.
© Ravensbrück Erinnen

Katharina Horvath nació el 12 de junio de 1924 en el Burgenland, Austria, en el seno de una familia Romaní. Esta era una de las regiones más pobres del país, al mismo tiempo, allí vivían la mayor parte de los Romaníes que habitaban esta nación centroeuropea, formando parte, dentro de la pirámide social, de una subclase rural completamente empobrecida.
           
La familia de Katharina eran pobres, por lo que a ella y a sus once hermanos no les quedó otra opción que, desde muy pequeños, ponerse a trabajar en el campo para contribuir a los ingresos familiares.

La situación familiar resultaba en extremo complicada. Sus padres tenían que atender a una prole muy numerosa en medio de tremendas dificultades económicas. Katharina fue aceptada por la familia Groyer como hija de crianza. Vivían en Trausdorf y allí acudió a una escuela de educación primaria.

La clase de Katharina Horvath.
© Ravensbrück Erinnen

            Pero de nuevo la vida cambió drásticamente en 1938 tras la anexión de Austria al Reich de Hitler, el Anschluss.  Paulatinamente, las medidas contra la población Romaní fueron aumentando. El 5 de junio de 1939, el Reichskriminalpolizeiamt ordenó detener y deportar a un campo de concentración a 3000 Gitanos, finalmente el número total de detenidos ascendió a 1012 personas. El 29 de junio 1939, seleccionaron a 440 de entre los retenidos, con edades comprendidas entre 14 y 50 años para ser enviados el campo de concentración de Ravensbrück. Dos tercios de los deportados eran menores de 30 años, incluyendo a más de la mitad de ellos con edades que iban de los 14 a los 19 años. En Ravensbrück fueron registrados como Gitanos y sus números de prisionero quedaron comprendidos entre el 1514 y el 1953. Katharina Horvath contaba 15 años de edad cuando fue deportada al campo de Ravensbrück. Katharina recuerda que los montaron a bordo de un camión y los llevaron hasta Eisenstadt, allí los alojaron en unos establos. Soledad, dolor y silencio. Desde que había comenzado el proceso de deportación, la policía no permitía que nadie hablase con ellos. A continuación, los trasladaron hasta la estación y los montaron en un tren. Katharina recuerda que llegaron a Fischamend, en ese lugar los metieron en una fábrica cuyos techos eran de plástico. Más tarde, de nuevo al tren y llegaron hasta un lugar en Baviera. Katharina rememora los insultos que les gritaban alemanes corrientes: “¡Gitanas! ¡Cerdas sucias!”. De nuevo, el tren en marcha, ruido de raíles y dolor del silencio… Desde el vagón no se observaban pueblos. El tren se detuvo, los bajaron y tras andar por una carretera llegaron al campo de concentración de Ravensbrück.


Katharina y el resto de prisioneras fueron obligadas a realizar trabajos forzados.

Mujeres realizando trabajos forzados en el campo de Ravensbrück
© Bild

Tras un tiempo fue trasladada al campo de concentración de Mauthausen, en Austria, en este campo finalmente fue liberada por las tropas estadounidenses el 5 de mayo de 1945. Tras seis años internada en campos de concentración Katharina tenía veinte años y pesaba tan solo 41 kilogramos.

Poco a poco fue recobrando algo de su salud y con la ayuda de un prisionero de Viena regresó a la región del Burgenland. Su primer objetivo fue intentar obtener información del destino de su familia. Terrible resultó el momento cuando se enteró de que sus once hermanos y sus padres habían perecido asesinados en Auschwitz.

Katharina regreso junto a su antigua familia de adopción y le llevó un largo tiempo recuperarse, al menos de las consecuencias físicas de la reclusión de seis años, las psicológicas le acompañarían hasta su fallecimiento.

Katharina se casó con Walter Horvath formando una familia numerosa de seis hijos.

Katharina Horvath murió el 18 de octubre de 2005.


Fuentes:
- Entrevista a Katharina Horvath realizada por Helga Amesberger, cámara Tina Leisch. Institut für Konfliktforschung. 1999.

- Vom Leben und Überleben – Wege nach Ravensbrück. Helga Amesberger, Brigitte Halbmayr y Katrin Auer. Promedia.  2001. Página 86-91.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Edward Kwiatkowski

Edward Kwiatkowski
© USC Shoah Foundation

Edward Kwiatkowski pertenecía a una familia Romaní polaca, nació en 1922 en Słupce, Polonia. Seguían un estilo de vida nómada, Edward, sus padres; Kazimierz y Julianna, y sus siete hermanos viajando a bordo de sus carromatos, recorriendo los caminos, atravesando y pernoctando en los bosques o a las afueras de las poblaciones polonesas. Kazimierz era un influyente miembro del tabor con el que viajaban y su opinión era siempre muy respetada ante la resolución de cualquier conflicto que surgiese.

Cuando la guerra estalló el primero de septiembre de 1939 el tabor se hallaba en Kielce, en el centro de Polonia, decidieron ocultarse en un bosque cercano a Kielce, en total el grupo estaba conformado por unas sesenta personas, todos Romaníes, incluyendo mujeres y niños.

La vida transcurría entre el miedo a ser detenidos y la lucha diaria por buscarse la vida. Pero, por desgracia,  en 1943 el grupo fue traicionado por un guarda forestal local, que los delató a los alemanes cuando se encontraban recorriendo la región de Świętokrzyski. A media mañana la zona del bosque fue rodeada por soldados alemanes que llegaron a bordo de tres camiones. Agruparon a todos los Romaníes y tras una hora caminando se detuvieron en un claro del bosque. Les ordenaron que se tendieran en el suelo y se pusieran boca abajo con las manos sobre la nuca. A gritos dieron orden a las mujeres y a los niños para que se dirigieran hacia una fosa que allí había. Uno de los alemanes les obligó a tumbarse en el suelo de la misma. Los nazis rodearon el hoyo y, a continuación, un oficial alemán dio la orden de abrir fuego con sus ametralladoras. Cuando finalizaron las ejecuciones de las mujeres y los niños, enviaron hacia la fosa, donde yacían muertos los cuerpos de sus seres queridos a los hombres, sabiendo que estos iban a correr la misma fatal suerte que las mujeres y niños, entonces, en mitad de la desesperación decidieron un último intento por sobrevivir y escapar. De camino a su ejecución uno de los tíos de Edward, gritó "¡huyamos!", ante esta señal todos los hombres se dispersaron y corrieron en todas direcciones con toda su alma intentando llegar al interior del bosque. Los alemanes comenzaron a dispararles, cada uno intentó salir de aquel infierno como pudo. Muchos caían al suelo muertos en mitad de aquella lluvia de balas. Edward resultó herido en la pierna izquierda. Quedó tendido en el suelo, pero su tío y su hermano Aleksander, que se encontraban cerca de él, lo levantaron como pudieron y cargando con él a cuestas se adentraron en la espesura del bosque, consiguiendo de este modo escapar de una muerte segura. De aquel lugar olvidado por la historia solamente lograron huir seis personas; Edward, su padre, su hermano Aleksander y otros tres Romaníes. En aquel maldito lugar murió asesinada por los nazis prácticamente toda su familia: su madre, sus hermanas y dos de sus hermanos, además de muchos amigos Gitanos. El pequeño grupo permaneció escondido en el bosque y una vez que se sintieron a salvo se dirigieron a la ciudad de Kielce. Al poco tiempo, de nuevo fueron capturados por los nazis, los montaron en camiones y los internaron en el gueto de Piotrkow. Allí las condiciones de vida fueron terribles durante los tres meses que permanecieron encerrados. El padre de Edward sobornó a uno de los guardias y este los dejó que se escaparan.

Hasta el final de la guerra se escondieron en  Służewiec, un barrio de Varsovia, en el que vivían los Romaníes en casas de alquiler. Allí permanecieron hasta que el territorio fue finalmente liberado por el Ejército Rojo en enero de 1945.

Tras la guerra, Edward, Kazimierz, y Aleksander  reanudaron su estilo de vida nómada. Continuaron viajando por los pueblos de Polonia hasta 1963, cuando el gobierno comunista polaco promulgó un decreto de sedentarización.

Edward se casó con Eugenia Dytkow en 1965; la pareja vivió en Grodzisk Mazowiecki y tuvo dos hijos.

Fuentes:
- Entrevista a Edward Kwiatkowski realizada por Stanislaw Laskowski y el cámara Leszek Winnicki en Grodzisk Mazowiecki, Polonia el 19 de septiembre de 1997. USC Shoah Foundation.

- Biografía de Edward Kwiatkowski en la web de la Asociación Romaní de Polonia.

lunes, 31 de octubre de 2016

Anna LeDantec nacida Reinhardt

Anna LeDantec alrededor de 1943.
© Stolpersteine Konstanz

Anna Maria LeDantec, nacida Reinhardt, vino al mundo el 25 de diciembre de 1927 en Mannheim. Su padre fue el Sinto Georg Reinhardt, del cual trazamos anteriormente su biografía y su madre Klara.

En abril de 1940, los Reinhardt se encontraban entre los Romaníes que fueron seleccionados para ser deportados a Polonia. La policía criminal detuvo a Anna, a sus padres y a sus cinco hermanos. Su madre se hallaba en esos momentos embarazada. Los condujeron a Hohenasperg, una prisión fortaleza situada en lo alto de una colina en Asperg, ese fue el lugar elegido para agrupar a las familias Romaníes detenidas, como paso previo a la primera deportación masiva de Romaníes. Las condiciones del lugar resultaban pésimas, un sitio oscuro y húmedo, con paredes de piedra arenisca roja y con un suelo repleto de charcos. Por todos lados pululaban a su antojo ratones y ratas. En la cárcel, los internados recibieron la visita de los pseudocientíficos del Instituto de Investigación de Higiene Racial y Biología de la Población. Estos procedieron a realizar exámenes pseudomédicos a los allí detenidos, los resultados de estas exploraciones raciales decidieron la suerte de los detenidos. Los Reinhardt permanecieron entre sus muros catorce largos días, se negaron a ser examinados racialmente por el Dr. Robert Ritter, para ello alegaron que Klara, la madre, tenía origen "ario", gracias a este ardid la familia al completo fue puesta en libertad el 22 de mayo de 1940, evitando la deportación.

Cuando regresaron a su hogar, los policías y otras personas afines a los nazis habían vaciado por completo el apartamento que la familia poseía en Constanza, pensaban que los Reinhardt, como todos los Romaníes detenidos, nunca volverían. La familia fue reubicada en una precaria vivienda provisional en la Hindenburgstrasse y se vieron en la necesidad de pedir prestados muebles, como tantas veces caer para volver a levantase.

En el verano de 1944 a su padre, Georg Reinhardt, le practicaron la esterilización forzosa en una clínica de Singen. A comienzos de 1945 a ese lugar enviaron también a las dos hijas mayores para sufrir la misma intervención forzada. A Anna la esterilizaron por la fuerza, mientras que su hermana más pequeña  consiguió salvarse, al caer en manos del especialista en ginecología Dr. Welsch, el cual se negó a realizar esta operación en una persona sana y le practicó un simulacro de operación. Tras la guerra, el Dr. Welsch trató de revertir en Anna la esterilización sufrida, al parecer sin éxito.

Familia Reinhardt en 1946.
© Stolpersteine Konstanz


Anna tras la finalización de la contienda se casó con un artista francés, de apellido LeDantec, y se trasladó con él a vivir a París. Con el paso del tiempo el matrimonio terminó divorciándose, Anna se marchó a vivir a Dinamarca, donde se volvió a casar, pero no tomó el apellido de su segundo marido (Christiansen).

Después de la muerte de su segundo marido acaecida en 1999, Anna regresó a Constanza, ciudad en la que falleció en el año 2005.


Stolpersteine en memoria de Anna LeDantec 
en la calle Max-Stromeyer, 106 en Konstanz.
© Stolpersteine Konstanz


Fuentes:
- Staatsarchiv Freiburg
Gesundheitsamt Konstanz, B 898/3, 1982/77
Staatsanwaltschaft Konstanz, F 178/2, Nr. 150-152, 203
Wiedergutmachungsakten, F 196/1, Nr. 6793
- Moser, Arnulf: "Zigeuner" und "negroide Bastarde" - Zwangssterilisationen aus rassischen Gründen beim Gesundheitsamt Konstanz 1933-1945, in: Hegau,  Zeitschrift für Geschichte, Volkskunde und Naturgeschichte des Gebietes zwischen Rhein, Donau und Bodensee. Singen, Hohentwiel: MarkOrPlan Agentur & Verl., Bd.  69/2012, S. 203-216. 
- Stolpersteine Konstanz. Anna LeDantec.

sábado, 15 de octubre de 2016

Georg Reinhardt

Georg Reinhardt en torno a 1940.
© ARD

       Georg Reinhardt nació el 23 de septiembre de 1910.  Vivió en la calle Max-Stromeyer 106, en Constanza, Baden-Wurtemberg, Alemania.

        Fue un músico Romaní virtuoso del violín, que con su modesto automóvil se dedicaba a recorrer los pueblos de la región para tocar en toda clase de eventos y fiestas.

        George se casó con una gadjí alemana de nombre Klara. A la edad de diecisiete años, Georg fue padre por primera vez, a esta primera hija le siguieron otros seis hijos.

         Desde que a comienzos de 1933 Hitler y los nazis accedieran al poder, la presión contra la población Gitana de Alemania irá en aumento, se publican varios decretos para la "lucha contra la plaga gitana”. Para la familia Reinhardt  todo se comenzará a hacerse mucho más difícil a comienzos de 1940. Primero prohíben a Georg seguir ejerciendo su labor como músico, posteriormente le requisan su coche. En esa época la familia vive entre Constanza y Wollmatingen.

          Todo irá a peor en abril de 1940, los Reinhardt se encuentran entre los Romaníes que han sido seleccionados para ser deportados a la Polonia ocupada. El matrimonio y sus seis hijos son detenidos, su mujer se halla en esos momentos embarazada. Los conducen a Hohenasperg. Las autoridades locales de Asperg han habilitado la prisión fortaleza situada en lo alto de una colina de la ciudad, como lugar de agrupamiento para las familias detenidas, como paso previo a esta primera deportación de Romaníes, de un área que comprendía el suroeste de Alemania, más concretamente al oeste del río Rin (Mainz, Ingelheim, Friburgo, Karlsruhe, Worms). Unos quinientos Romaníes permanecieron encerrados tras aquellos muros. Los Reinhardt y los Romaníes que se hallaban internados en la antigua fortaleza de Hohenasperg estaban sufriendo las condiciones del lugar en que se encontraban retenidos, un sitio oscuro y húmedo, con paredes de piedra arenisca roja y con un suelo repleto de charcos. Por todos lados pululaban a su antojo ratones y ratas. En la cárcel, los internados recibieron la visita de los pseudocientíficos del Instituto de Investigación de Higiene Racial y Biología de la Población. Estos procedieron a realizar exámenes pseudomédicos a los allí detenidos, los resultados de estas exploraciones raciales decidieron la suerte de los presos. Los Reinhardt permanecen retenidos catorce largos días, se niegan a ser examinados racialmente por el Dr. Robert Ritter, para ello alegan que Klara, su mujer, tiene origen "ario", gracias a este ardid la familia al completo es puesta en libertad el 22 de mayo de 1940.

Entrada a la fortaleza Hohenasperg.
© Mussklprozz

          El resto de Romaníes retenidos en Hohenasperg y que no superaron la prueba racial, es decir, la gran mayoría de Gitanos que allí se encontraban, fueron conducidos a pie hasta la estación del tren por las calles de la ciudad, a plena luz del día, bajo la atenta vigilancia de la policía y ante la visión impasible de cientos de testigos que siguieron en sus quehaceres diarios, prestando poca o nula atención a la columna de deportados y de allí fueron enviados en un tren de viajeros a Polonia.

         Cuando regresan a su hogar, los policías y otras personas afines a los nazis han vaciado por completo el apartamento que la familia posee en Constanza, pensaban que los Reinhardt nunca volverían. La familia fue enviada a una precaria vivienda provisional en la Hindenburgstrasse y tuvieron que pedir prestados muebles.

          A Georg Reinhardt lo reclutan temporalmente para la Organización Tod, fue esta una organización dependiente de las fuerzas armadas y del Ministerio de Armamento de la Alemania nazi, dedicada a la ingeniería y construcción de infraestructuras tanto civiles como militares.

           En el verano de 1944, Georg Reinhardt y sus hija mayor, Anna, sufren la brutalidad de una esterilización forzosa por parte del jefe médico del hospital de Singen.

Familia Reinhardt en 1946
© ARD

            Georg Reinhardt sobrevive el Porrajmos, tras la guerra luchará durante décadas por que le otorguen una compensación por tanto dolor que le infringieron los nazis durante la II Guerra Mundial. Desde el año 1946, Georg presentó diversas demandas de indemnización al Estado alemán, todas ellas fueron rechazadas por la Oficina Estatal para la Restitución de Friburgo. La primera negativa llegó en 1955 las autoridades se justificaban en que la política de esterilización que habían seguido los nazis contra Georg no le había provocado ningún daño a su salud, más allá de no poder concebir hijos, ni esta tampoco le había afectado a su capacidad para desempeñar un trabajo. Su solicitud de indemnización por haber permanecido retenido en Hohenasperg fue rechazada porque su permanencia había sido inferior a un mes. La solicitud de compensación por su reclutamiento para el servicio de trabajo fue denegada porque “solamente” había permanecido en este menos de tres meses. Y la compensación por el robo de todo el mobiliario de su hogar, finalmente, fue rechazada en 1962 porque en la detención en Hohenasperg no existió una persecución racial, sino que se trató de una acción militar o policial y la familia no debería haber dejado sus pertenencias sin vigilancia. La oficina de reparaciones funcionaba en total connivencia con el Tribunal Federal, que en 1956 decidió que todas las medidas contra los "Gitanos" para su deportación a Auschwitz no resultaban constitutivas de persecución racial, sino que obedecían a medidas preventivas contra criminales ya que se trataba de un grupo que fue observado por su comportamiento antisocial.

         Solamente en 1980, unos años antes de su muerte, Georg por fin tuvo éxito en sus demandas contra el Estado y recibió una compensación 5.000 marcos.

         El 10 de mayo de 1987 Georg Reinhardt falleció en el hogar municipal de ancianos en la Luisenstrasse de Constanza.

Stolpersteine en memoria de Georg Reinhardt 
en la Max-Stromeyer 106 en Constanza.
© ARD

          Georg Reinhardt te bisterdon tumare anava.

Fuentes
- Staatsarchiv Freiburg
Gesundheitsamt Konstanz, B 898/3, 1982/77
Staatsanwaltschaft Konstanz, F 178/2, Nr. 150-152, 203
Wiedergutmachungsakten, F 196/1, Nr. 6793
- Moser, Arnulf: "Zigeuner" und "negroide Bastarde" - Zwangssterilisationen aus rassischen Gründen beim Gesundheitsamt Konstanz 1933-1945, in: Hegau,  Zeitschrift für Geschichte, Volkskunde und Naturgeschichte des Gebietes zwischen Rhein, Donau und Bodensee. Singen, Hohentwiel: MarkOrPlan Agentur & Verl., Bd.  69/2012, S. 203-216.